
El último domingo fue un día especial para nuestra iglesia, pues con gran alegría celebramos la graduación de nuestros Embajadores del Rey. Fue un tiempo de gratitud, gozo y bendición al ver cómo estos jóvenes han crecido en su fe y compromiso con Cristo.

Este logro no solo representa el final de una etapa, sino el comienzo de un camino lleno de nuevas oportunidades para servir y honrar a Dios en cada área de sus vidas.







Damos gracias a Dios por cada uno de ellos, por su esfuerzo y dedicación en este proceso de aprendizaje y crecimiento espiritual. Han sido equipados con principios firmes y valores cristianos que los ayudarán a ser luz en su entorno, reflejando el amor y la gracia del Señor en todo lo que hagan.







«Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.» – 2 Corintios 5:20